Es viernes y Carlos Horment se prepara para salir a una fiesta. No se pone el mejor jeans ni la polera de moda. Tampoco unta su pelo en gel ni se pone las zapatillas “Adidas” que quedan guardadas en el ropero. Carlos viste unos brillosos zapatos negros, un pantalón de tela negra, una pinzada y negra chaqueta con botones dorados, camisa y humita blanca. En su rostro lleva un antifaz blanco y un sombrero de copa en la cabeza. Si, Carlos no asistirá a una fiesta cualquiera, asistirá a una Fiesta Cosplay, dónde incluso Carlos dejará su nombre a un lado para interpretar a Toxido Mask, el galán de las Sailor Moon.
Hoy, los fanáticos de Cosplay abundan con mayor frecuencia en nuestro país. Lo más reciente, el encuentro del primer club oficial Cosplay de San Bernardo, que reunió a los más fieles seguidores del movimiento de la comuna junto a los antiguos integrantes de otros clubes de Santiago. Para estos jóvenes, el movimiento Cosplay es más que una forma de distracción, es una forma de jugar con los roles que deben llevar a diario en la vida.
martes, 19 de junio de 2007
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